sábado, 11 de enero de 2014


A DAÑARTE EL SUEÑO


Son las 11:23 de la noche no concibo el sueño, debe ser porque algo no me deja dormir, recordando mi semana me encontré con  una deuda, parecía que ya estaba saldada , pero cuando la gente insiste en cobrar algo ni modo. salí como de costumbre a pasear a Luigi, así se llama cualquier clase de perro que papa trae a la casa, me encontré con un grito espaciador de envidia, retumbo en mis oídos, con el placer de hacerme la loca seguí a paso lento asta desaparecer.

Era el día siguiente cuando no encontraba mis pastillas de colágeno, algo había de pasar, no es costumbre que se pierdan o que alguna niña terremoto de casa las esconda, no fue nada natural. Preciso me levante y mi desayuno no estaba listo, fiebre me dio de saber que no era así. seguidamente un carro a 100 k/h estaciona al frente de mi casa .Y ALGO DEVASTADOR OCURRE:

Llega una especulada, loca, reclamando, con cara de digna y pies alborotados , con las manos tiesas de la ira, con la fiebre asta en el pelo y con la boca venenosa. zapatea asta el piso como si hubiesen pulgas que hubieran a rebosar su piel. sale angustiada y vertiginosa con los 5 centavos en la cabeza, si era lo que quería hubo de  conseguirlo a todos vientos, como las sangre bombea al cuerpo humano, sin desdicha de quebrantar las venas y los huesos que unen, o que desunen por que mano lesionada que se vuelve a molestar y se parte es muy difícil que quede reparada de nuevo.

Aveces tenemos que dejar que la mano se parta y quede de experiencia, Aveces es mejor hacerse el loco y respirar.